CCPM ¿Prêt-à-porter o Alta Costura?

CCPM ¿Prêt-à-porter o Alta Costura?

¿Son dos aplicaciones de CCPM iguales? ¿Sirve para cualquier entorno? ¿Cuándo y dónde es de utilidad? ¿Cómo se aplica para obtener beneficios?….. En teocé escuchamos a menudo estas preguntas. En los espacios en que coincidimos con gente que todavía no conoce a fondo CCPM y que gestiona proyectos se nos plantean a menudo.
Pero antes de ir al fondo de la cuestión quisiera jugar un poco con algunos conceptos de la moda y servirme de ellos para ilustrar mi reflexión. ¿Qué ropa necesito? O mejor ¿En qué sistema de consumo de ropa me suministro?

Hace años era necesario ir al sastre. O tener alguien en la familia que se encargaba de confeccionar la ropa. Fuera la madre, fuera una modista de familia, fuera un sastre de barrio o fuera alta costura… la diferencia era económica, porque en cuanto a lo que se refiere a la personalización de la prenda todo era “a medida”. Todo estaba personalizado. Pero llegaron los cincuenta y la moda se revolucionó. Llegó el, literalmente, “listo para llevar”. De la personalización de antes se pasó a la prenda producida a gran escala, que se puede llevar y utilizar directamente. Pero claro, son prendas obtenidas de unos patrones estándares y no pueden ir “exactamente bien” a todo el mundo. Porque nadie de nosotros responde a un mismo patrón para el alto, el grueso, las proporciones, etc. O sea que hace falta una pequeña personalización: nos han de retocar el dobladillo, estrechar alguna parte, ajustar una manga, etc.

Y aquí dejo la moda y salto a CCPM que es lo que nos ocupa. Critical Chain – Cadena Crítica aporta un modelo genérico de gestión de proyectos. Para la definición de este modelo no hace falta ya sastre, está perfectamente definido y probado. Cuando, en 1997, Eli Goldratt publicó su libro, puso las bases a lo que, en poco tiempo, se convirtió en un modelo completo.  El número de implantaciones que existen a nivel mundial ha permitido considerarlo ya un método robusto que puede aplicarse a casi cualquier proyecto. Y en este sentido CCPM es un producto Prêt-à-porter que sirve para cualquier realidad de gestión de proyectos.

Pero sigue haciendo falta una pequeña personalización. No hay dos empresas iguales. No hay dos sectores iguales. No hay dos equipos iguales. No hay dos proyectos iguales. No hay dos personas iguales. Y en este sentido hace falta que sastre o modista aparezcan para adecuar el método a esas pequeñas diferencias. El proceso de implantación requiere de la intervención de algún especialista con experiencia y de un proceso que llamamos “modelización”: ver cómo aplicar CCPM a ese proyecto o realidad concreta.

Y aunque no son las únicas, existen dos variables que traccionan en gran parte la decisión de que “prenda” escoger y qué tipo de personalización hará falta. Estas variables son la complejidad y el número de proyectos. En función de que los proyectos sean sencillos o complejos y de cuántos proyectos coexistan voy a tener que aplicar CCPM de una u otra forma. Determinadas características van a dar mayor o menor peso a la necesidad de resolver cómo impacta la complejidad en el monoproyecto o cómo resolver la sincronización multiproyectos que comparten recursos.
Y para profundizar en el tema podéis reservaros el próximo 17 de junio, puesto que será uno de los temas del acto “Apoyando al éxito de los proyectos: Experiencias CCPM” donde Biokit, Almirall, Grifols y Hewlett Packard compartirán su experiencia varios años después de implantar CCPM en sus organizaciones.

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